Discurso Esquizofrénico: De Dios, Sexo y Muerte.

Por: Ramm Erzengel.

El problema con tu prematura despedida es el rojo fuego que dejaste en la vela encendida…

Una vela que tardara cerca de 30 años en sosegarse y convertir su fuego en aquel azul pálido, tranquilo, apacible y controlable.


Mi alma se f
ractura en psicosis cuando te hago el amor sin que estés aquí, cuando el instrumento de toda pasión tuya yace en una caja de madera a unos metros bajo Tierra…

Mi pasión sufrió una metamorfosis, mi objeto de deseo es negro, sin ojos, con cuencas cóncavas, obscuras y frías…. Si vinieses vestida de muerte, hermosa, así mismo te follaría…


Mi alma se rompe en psicosis, cuando mi éter se esparce sobre mi vientre mientras recuerdo tus muslos cabalgando sobre mi pelvis y la estrecha entrada hacia tu amor que, usando tus delgados labios como medio, pronunciaba enunciados delirantes mientras salivabas… algunos segundos previos a la explosión de luz en tu interior yo también comenzaba a pronunciar enunciados delirantes, tu mirada prohibida y engañosa penetraba los adentros de mi esencia y de esa manera, encontrabas el amor que jamás te predique…


¿Quién sabe de hacer el amor a la muerte?, no lo sé, no he encontrado semejante conocimiento en ningún lugar… todos hablan de las virtudes del rojo fuego correspondido… de coger y follar a los vivos…. energía compartida, la exaltación del alma, la virtud del amor, el punto cumbre de dos almas ardiendo, cociéndose, viviendo…


Dicen los expertos, se trata pues, del acto que nos rejuvenece, que hace sacudir todos los sentidos y la quintaesencia de lo humano, es el acto que definido como pulsión lleva el apellido “vida”.


Y yo, que te hago el amor en “transplanos…” te puedo decir que ejecutar tal acto resulta todo lo contrario, hace que me avergüence de mis deseos incontrolados, siento el más profundo desperdicio de mi elixir regado entre suaves y aromáticas hojas blancas, siento deseos de detener mi respiración, nada se enaltece, nada fluye, todo queda a la orilla de la promesa, mis sentidos no se sacuden, se retuercen en frustración y el fuego cada vez se hace más rojo, rojo y obscuro…


Dios es un bastardo, definió la vida como un acto cruel, ¿estaba molesto el día de la creación…? o es que no conocía a la Mujer y sus promesas de amor… Estoy seguro de que esto ultimo no conoció, de el no se habla acerca de su amor hacia otro ser, solo hacía su creación, equivalente a idolatrar la propia mierda que el cuerpo expulsa…, poco escuchamos de Diosas a lo largo de nuestra vida, quizás sea el resultado cultural de una retorcida sociedad machista, o es que no existieron Diosas y por ende Dios resolvió su propia creación proyectando los vacíos de su interior.

Si Dios, hubiese amado a una Diosa en aquel momento de nuestra creación, muy diferente hubiera sido la resolución de mis conflictos, porque aún en tu despedida, hubiese podido acercar mi alma a la tuya y besarte, tocarte, sentirte, penetrarte… amarte.

¿Por qué me creó un ser tan cruel?

A mi Amor…

Por: Ramm Erzengel.

Estos días me he perdido a mi mismo, luchando contra el Demonio que dejó aquella última batalla que perdí, y es que resulta imposible ganar a la muerte, al destino común y a los caprichos amargos de la vida. Me entregue a la enajenación de cualquier cosa absurda, a ratos me entregue a la música, a vagos pensamientos y recuerdos, a mis juegos tontos, a mis brutales entrenamientos… y por momentos lograba salir de la obscuridad, lograba sonreír, lograba recordarte sin lágrimas en los ojos, lograba meter aire en mis pulmones sin reproche alguno, sin embargo, ese Demonio suele ganar las batallas nocturnas, es versado y hábil para traerme los más crudos recuerdos, las más cálidas añoranzas y las ideas más delirantes y psicóticas que de existir hay.

Los expertos dicen que estoy en una cruda batalla contra algo llamado “Depresión”, pero yo no le veo forma de “depresión” a ese Demonio con cuernos, dientes afilados y ojos rojos, más obscuro que las tinieblas más absolutas… ¿Así se ve la depresión?

Dicen que mis ideas de aceptación a la muerte son reprochables y que debo evitar a toda costa pensar en cubrirme con su piadoso y frio manto en los momentos donde ese Demonio arazá mi ser y a mi amiga soledad.

Hablo ahora de Soledad como una cara amiga mía, y es que he conseguido hacerme de una amistad en donde menos lo pensé… sabes, ella en el silencio me escucha, en las noches me abraza con frialdad, en las mañanas me acompaña a ver el sol salir… aunque le grite con todas mis fuerzas soporta en silencio y con paciencia, incluso me ha enseñado a sonreír como ella lo hace; su sonrisa es perfecta pero vacía.

Te escribo, amor, en este ordenador y no en papel como solía hacerlo cuando vivías, con la franca verdad de la incertidumbre respecto a la victoria de esta tremenda guerra, me veo rebasado, me veo en tinieblas, me veo atravesado por los colmillos de esa maldita bestia… irónico, yo solía ser una bestia…

Te escribo amor mío sin certeza, pero con el recuerdo vivo de aquella promesa, esa donde jamás me permitirá claudicar, esa donde te prometí jamás parar hasta lograr *********, y es lo que hago, día a día, de sol a luna, de recuerdo en recuerdo, de trago en trago lleno de melancolía, amor mío, ¿aún crees en mí?

La puerta.

Por: Ramm Erzengel.

Hola. Déjame abrir la puerta,
me parece que tengo la llave correcta,
quiero crear una historia
entre tu amor y mi locura.

Lo sé, todo termina,
al final será melancolía,
pero vale la pena arriesgarse sin medida,
con tal de ser el creador de tus sonrisas.

Por favor, déjame abrir aquella puerta,
seguro será la ultima vez que a esto me atreva,
quiero que la cruz en mi corazón sea grabada con tu letra,
pues el final tarde o temprano llega.

La puerta a tu vida.