Soy Soldado.

Por: Ramm Erzengel. / Autor: Desconocido.

Y DECRETO…

SOY SOLDADO, POR QUE EN MI PECHO SE ANIDA; EL AMOR A LA PATRIA, LA VENERACIÓN A SUS HÉROES, Y EL RESPETO A LA LEY.

SOY SOLDADO; PORQUE LA DISCIPLINA ES MI NORMA; EL VALOR MI GRAN ANHELO; EL HONOR MI FIRME CAUSA, Y EL DESEO DE SERVIRLE A MI PAÍS; LA META DE MI VIDA.

SOY SOLDADO; PORQUE A MI CUERPO LO IMPULSAN; LA VOLUNTAD DE LUCHAR; EL ANSIA DE LA VICTORIA, Y UNA SED INSACIABLE; DE SABOREAR EL TRIUNFO, Y PALADEAR LA GLORIA.

SOY SOLDADO; PORQUE ME SIENTO ORGULLOSO; DEL UNIFORME QUE PORTO; DE LAS INSIGNIAS QUE ME HONRAN, Y DE LA BANDERA QUE GUARDO.

SOY SOLDADO; PORQUE ME ENCUENTRO SUJETO; POR LAZOS INDISOLUBLES DE FRATERNAL HERMANDAD; CON TODOS MIS CAMARADAS.

SOY SOLDADO; PORQUE ESTANDO EN EL ACTIVO; MI VIDA ES LA NACIÓN; MI FAMILIA ES EL EJERCITO, Y MI HOGAR ES EL CUARTEL.

Y AUN CUANDO DEJE LA TROPA; SEGUIRÉ SIENDO SOLDADO; PORQUE SIEMPRE QUE YO ESCUCHE LA MÚSICA INCONFUNDIBLE, Y LAS VIBRANTES ESTROFAS DE NUESTRO HIMNO NACIONAL, O ME ENCUENTRE DE CIVIL AL FRENTE DE LA BANDERA; RECORDARE MI SALUDO; ME DESCUBRIRÉ EN EL ACTO, Y EN LA POSICIÓN DE FIRMES; SE HUMEDECERÁN MIS OJOS.

Y AUN CUANDO DEJE LA TROPA; SEGUIRÉ SIENDO SOLDADO; PORQUE SIEMPRE QUE RECIBA EL BATIR DE LOS TAMBORES, Y EL TOQUE DE LAS CORNETAS, O EL TRINAR DE LOS CLARINES CON EL RODAR DE LAS PIEZAS, Y EL TROTAR DE LOS CABALLOS; DESEARE SALIR TRAS ELLOS; AL LUGAR DONDE MARCHAN.

Y AUN CUANDO DEJE LA TROPA; SEGUIRÉ SIENDO SOLDADO; PORQUE SIEMPRE QUE LA PATRIA LO LLEGARA A REQUERIR; ESTARÍA SIN VACILAR CON LAS ARMAS EN LA MANO; JUNTO CON MIS CAMARADAS EN LA LÍNEA DE COMBATE.

Y AUN CUANDO DEJE LA TROPA; MORIRÉ SIENDO SOLDADO; PORQUE YA EN MI TESTAMENTO HE DEJADO ESTABLECIDO; QUE ME LLEVEN A LA TUMBA CON MI UNIFORME DE CAMPAÑA, Y COMO REGIO SUDARIO, PARA EL ETERNO DESCANSO DE MIS HUMILDES DESPOJOS; QUE UTILICEN LOS COLORES DE LA GLORIOSA BANDERA; QUE SIEMPRE ENCAUSO MI VIDA.

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Discurso Esquizofrénico: La Maquina que Borra Recuerdos.

Por: Ramm Erzengel.

Meditando por la noche con mi amiga soledad, me cuestione sobre la inexistencia de una maquina que pudiese borrar recuerdos, memorias, pasajes y tiempo…

Supuse que la existencia sería más amena si pudiésemos suprimir de nuestra mente ciertos recuerdos añejos, tristes y dañinos…, ¿a quién en esta Tierra no le apetecería eliminar ciertas cosas desagradables ya vividas?; si existe alguien quien no desee este capricho tan surrealista es porque no ha vivido lo suficiente.

No lo digo yo, pensadores y filósofos manifiestan que la existencia es una maldita cosa tras otra, que la vida misma se puede resumir en sufrimiento, en una suerte de Tragedia donde a algunos les toca más y a otros menos, sin que el criterio de un piadoso “Dios” se manifieste.

Me cuestione también en ese momento si estaríamos lejos de ese descubrimiento, de la inducción a la amnesia selectiva, de la desconexión y eliminación de ciertos elementos orgánicos que almacenan nuestros recuerdos, y me cuestione, ¿en qué parte de nuestro organismo los almacenamos?, EN VERDAD ¿los recuerdos son solo conexiones neuronales a través de fluidos y electricidad?; Es verdaderamente asombroso lo que sucede con ese liquido y esa electricidad entonces, pues los recuerdos no solo son imágenes transitorias en nuestra mente, los recuerdos son verdaderos viajes en el tiempo, los más vividos nos telétransportan a la situación que estamos recordando y nos hace revivir sentimientos, sensaciones, percepciones y cuestiones tales como volver a percibir un aroma, volver a sentir un tacto, volver a escuchar una voz que no proviene de un estimulo externo presente. Son mágicos los recuerdos cuando son genuinamente alegres, la re-experimentación de la alegría y la felicidad nos puede producir suspiros, sonrisas o una sensación de bienestar, pero no me cuestione esa noche por aquellos recuerdos de naturaleza benévola…

Así mismo, son verdaderas pesadillas, delirios aborrecibles, terribles experiencias los viajes en el tiempo mentales que nos transportan al lugar y momento en que fuimos heridos por los caprichos maquiavélicos de la vida. La mayoría de nosotros somos seres que no reparamos en la educación disciplinada de nuestro propio control mental, del control de nuestros impulsos, del control de nuestras emociones y sentimientos y eso nos lleva a veces, sin querer, a realizar esos viajes en el tiempo donde seremos una y otra vez lastimados, heridos y atormentados…, sin necesidad de la presencia de uno u otro ser…, ¿no es a caso nuestra mente una poderosa arma, una poderosa arma contra nosotros mismos?.

Los suicidas seguramente se ven atormentados por las lecciones que dan estos episódicos saltos hacia el pasado, aunque seguramente también son atormentados por el sobre-pensamiento y la proyección de sus expectativas en el futuro, desde mi punto de vista, son personas tan asombrosamente perceptivas que pueden asimilar como una esponja al liquido lo irritante y patético que puede resultar la vida, son seres atormentados por un Don que jamás solicitaron.

Respecto a los suicidas, ¿quién aprende de ellos?, ¿quién aprende de su visión, de sus percepciones, de sus sentimientos?. La muerte no permite que nos aleccionen en esas materias, algunos con sus escritos póstumos tratan de dar un mensaje pero resultan sumamente complejos de entender para las mentes comunes.

Entonces, ¿dónde esta esa maldita maquina?, quizás en un armatoste rustico y caricaturesco, que a través de un certero golpe que nos origine un trauma podremos lograr inducir la detención de las temibles teletransportaciones, y de todas, y de todo…, definitivamente no se encuentra ahí, ¿quizás en el uso de Drogas?, a algunos “científicos” se les paga para que se nos permita drogarnos, ¿la clave estará en la enajenación de la mente pudiéndonos valer de tanta basura mediática que consumimos a cada rato en nuestras redes sociales?, en el toxico y pantanosos facebook, en el cada vez más ridículo youtube, el perfecto mundo de instagram, o el violento sistema de Twitter… ¿m…?

¿En dónde puedo encontrar el remedio a estos juveniles males que me aquejan?

Confieso que de mis meditaciones nocturnas con mi amiga Soledad no resultan síntesis nada agradables, llegamos a la conclusión delirante de que efectivamente, en la enajenación se encuentra un método viable para detener esos viajes en el tiempo a falta de un control mental proveniente de practicas incomprensibles que tienen que ver con la espiritualidad, la cultivación de la mente a través de la lectura, la catarsis del Alma a través de la escritura o cualquier creación artística, la practica de algún deporte que nos incite pasión y el goce de la compañía de personas tan solitarias como nosotros que comprendan nuestros malestares intrínsecos y que aparezcan de vez en cuando para hacernos saber que en esta realidad psicótica no estamos solos y podemos ser comprendidos…, o acompañados…, o amados.

Revelo pues que es la enajenación, aquello a lo que nos debemos entregar, busquemos en la vida de otros lo que no encontramos en la nuestra, busquemos en los artistas más soeces la proyección de lo que podemos originar desde la calidad de nuestra misma creatividad, refugiémonos en las apariencias y promesas de los presentes cuentos modernos de hadas en donde se demuestra que el que más tiene más vale…, abandonémonos los unos a los otros, encerrémonos en la comodidad del narcisismo, la egolatría y la falsa compañía, aceptemos pues cualquier ser en nuestras vidas sin examen de corazón, mente o alma previo para no errar ejerciendo practicas discriminatorias y enorgullezcámonos de ello para lograr la máxima de todas las cosas, la falsa felicidad, la felicidad en apariencia.

Tomemos todos juntos ese camino y lograremos sonreír vaciamente en las fotos de nuestras selfies, podremos presumir nuestros alimentos a quien un carajo le importa o podremos hacer videos de nuestro interesante día a día, de algún reto en moda o de cualquier tema, quizas de un discurso de esquizofrenia.

Todo esto, hasta que llegue el bendito momento donde se invente la maquina que borra recuerdos, y podamos hacer nuestra existencia más liviana, más llevadera, sin soportar las piedras que nos hacen cargar ciertos recuerdos…, o hasta que llegue el día donde nos podamos apagar de un botón, todo esto para tener el máximo trofeo, aquel donde podremos hacer un “Post” diciendo que somos felices.


El anterior escrito no aplica a… personas enamoradas (por padecer de sus facultades mentales), que construyen, que edifican, que comparten, que se mejoran día a día, que son natural e intrínsecamente benévolas, a aquellas que no hacen un mal con su existencia, a aquellas que dan a otros algo sin esperar nada a cambio. A esas personas, las ultimas estrellas en esta obscura bóveda mi mas cariñoso y calido saludo gracias por su noble labor de inspirar la búsqueda de la felicidad real a través de lo humano.

A mi Amor…

Por: Ramm Erzengel.

Estos días me he perdido a mi mismo, luchando contra el Demonio que dejó aquella última batalla que perdí, y es que resulta imposible ganar a la muerte, al destino común y a los caprichos amargos de la vida. Me entregue a la enajenación de cualquier cosa absurda, a ratos me entregue a la música, a vagos pensamientos y recuerdos, a mis juegos tontos, a mis brutales entrenamientos… y por momentos lograba salir de la obscuridad, lograba sonreír, lograba recordarte sin lágrimas en los ojos, lograba meter aire en mis pulmones sin reproche alguno, sin embargo, ese Demonio suele ganar las batallas nocturnas, es versado y hábil para traerme los más crudos recuerdos, las más cálidas añoranzas y las ideas más delirantes y psicóticas que de existir hay.

Los expertos dicen que estoy en una cruda batalla contra algo llamado “Depresión”, pero yo no le veo forma de “depresión” a ese Demonio con cuernos, dientes afilados y ojos rojos, más obscuro que las tinieblas más absolutas… ¿Así se ve la depresión?

Dicen que mis ideas de aceptación a la muerte son reprochables y que debo evitar a toda costa pensar en cubrirme con su piadoso y frio manto en los momentos donde ese Demonio arazá mi ser y a mi amiga soledad.

Hablo ahora de Soledad como una cara amiga mía, y es que he conseguido hacerme de una amistad en donde menos lo pensé… sabes, ella en el silencio me escucha, en las noches me abraza con frialdad, en las mañanas me acompaña a ver el sol salir… aunque le grite con todas mis fuerzas soporta en silencio y con paciencia, incluso me ha enseñado a sonreír como ella lo hace; su sonrisa es perfecta pero vacía.

Te escribo, amor, en este ordenador y no en papel como solía hacerlo cuando vivías, con la franca verdad de la incertidumbre respecto a la victoria de esta tremenda guerra, me veo rebasado, me veo en tinieblas, me veo atravesado por los colmillos de esa maldita bestia… irónico, yo solía ser una bestia…

Te escribo amor mío sin certeza, pero con el recuerdo vivo de aquella promesa, esa donde jamás me permitirá claudicar, esa donde te prometí jamás parar hasta lograr *********, y es lo que hago, día a día, de sol a luna, de recuerdo en recuerdo, de trago en trago lleno de melancolía, amor mío, ¿aún crees en mí?

Soledad…

Por: Ramm Erzengel.

Llegamos a las cinco de la mañana,
me acompañas a mí recamara,
no me dejaste solo en toda la madrugada,
Soledad mi musa amada,
ahora miraremos el alba…

Me tienes ensimismado, no me faltas ni en el trabajo,
ni en el gimnasio, ni a la hora del baño,
te llevo por doquier, como el sol al brillo,
como las cicatrices de mi pecho que me recuerdan su brío…

Dime, en que momento nos hicimos tan íntimos,
Tan amigos y enemigos,
Tan dichosos, tan tristes, tan nosotros mismos.

Como sea, a la hora de la hora lo proyecto…
Y es que de aquí en adelante jamás te suelto.

Don Juan dijo…

De: José Zorilla / “Don Juan Tenorio”.

-Don Luis-
¡Por Dios que sois hombre extraño!
¿Cuántos días empleáis en cada mujer que amáis?

-Don Juan-
Partid los días del año
entre las que ahí encontráis.
Uno para enamorarlas,
otro para conseguirlas,
otro para abandonarlas,
dos para sustituirlas
y una hora para olvidaras.


Pero Don Juan… que bien disimulas el algodón de azúcar que es tu corazón, corazón que nombre grabado lleva, Inés, Inés mi amor, Inés de mi corazón. Vaya Cabrón.

En aquel momento…

Por: Ramm Erzengel.

Desde el día que te perdí,
libre una batalla en la que me rendí,
me entregué a la vagancia o a cualquier causa que alejara mi pensamiento de ti,
no quería recordarte ni pensarte pues dolía no tenerte más aquí.

La muerte hizo acto de presencia,
no hay vuelta de página pues llego el final de nuestra novela,
cada recuerdo pesa,
cargo una cruz con tu nombre grabado en ella.

La bestia hizo acto de presencia,
arranco mi piel y alejo mis manos de la caricia que solía posar sobre tus mejillas y ojeras,tus ojos cantaban diez mil historias y entre ellas,
un final que me tomo por sorpresa dejándome con el alma muerta.

Quizás exagero, puede que solo me haya dejado hecho trizas,
pues de alguna forma u otra, continuo,
tratando de cumplir las promesas que soñamos en nuestro imperfecto mundo.

Me escondí debajo de las piedras,
en madrigueras,
el Tigre se convirtió en comadreja después de la batalla aquella,
en el momento en que perdí mi cordura y ocupo su lugar una profunda tristeza, me volví
ratón, cobarde y brindé asilo en mi corazón a toda esa mierda.

Recurrí a falsos abrazos, falsas promesas y a uno que otro amor cualquiera,
para no caer al suelo me aferre a cada una de las estrellas que quedaban en mi estúpida bóveda, me alimente del amor propio que me hiciste descubrir y lo comí como si fuese pan caliente que tú preparaste para mí.

Trataba de hacerme más fuerte para ti…

A veces me pregunto si tú sabias lo que sucedería aquí,
justo donde me dejaste y a veces pienso que para este suceso me preparaste, escondías profundos secretos bajo tu sonrisa y tu mirada,
quizás la sabiduría de tu ser no dejo que adivinara tu partida,
para no rendirme antes de la batalla de aquel día.

Si fuese así, que cabrona, que cabrona…
Si no fue así, que casualidad, que casualidad…

Como sea, sabes… He pasado mucho tiempo así… Es momento de que salga de esta maldita madriguera, te confirmo que logre confeccionar una armadura para mi pelea, es de barro, papel y cartón, espero ese día no llueva, ya me escondí demasiado en la nostalgia y entre sus piernas,comienzo a tenerle cierto asco a esa ramera.

Es momento de mi redención, Ángel no me olvides, no me pierdas de vista, pues si logro vencer ofreceré un gran espectáculo, digno deleite para tu vista, más si por el contrario,
me toca perder ante aquel demonio, no me pierdas de vista,
no quisiera extraviarme en el camino que a ti me dirija.