Gracias…

Por: Ramm Erzengel.

Solo quiero robarte un momento,
para obsequiarte este agradecimiento,
valoro mucho que me regales un poco de tu tiempo,
para leer y sentir mis textos…

Gracias querido lector/a,
por brindarle abrigo a los escritos de mi corazón,
por ofrecer morada a mis palabras en tu memoria,
por no abandonar el lado humano que en ti mora.

Gracias por no dejar que se pierda,
A través de tu lectura y tus escritos algo que en el ser humano es Divino,
esa capacidad extraña de poder transmitiros,
sentimientos, recuerdos y pensamientos bríos.

Gracias… y que la hoguera siga ardiendo.


Hemos llegado a más de 30 seguidores en esta, la hoguera de todos, agradezco a quienes han colaborado con sus sentimientos escritos, a quienes comparten nuestras prosas y pendamientos y a nuestr@s lector@s seguidor@s… Muchas gracias y para ustedes, con mucho afecto las lineas de esta entrada. Sigamos escribiendo…

Imagen de andreas160578 en Pixabay
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Madre Anoche en las Trincheras.

Por: ¿?


Caminando por el campo
En el suelo vi que había
Una carta ensangrentada

De 40 años hacia

Era de un paracaidista
De la octava compañía
Que a su madre le escribía
Y la carta así decía:


Madre anoche en las trincheras
Entre el fuego y la metralla
Vi al enemigo correr
La noche estaba cerrada


Apunte con mi fusil
Al tiempo que disparaba
Y una luz iluminó
El rostro que yo mataba


Era mi amigo José
Compañero de la escuela
Con quien tanto yo jugué
A soldados y a trincheras


Ahora el juego era verdad
Y a mi amigo ya lo entierran
Madre yo quiero morir
Ya estoy harto de esta guerra


Madre si vuelo a escribir
Tal vez sea desde el cielo
Donde encontraré a José
Y jugaremos de nuevo


Si mi sangre fuera tinta
Y mi corazón tintero
Con la sangre de mis venas
Te escribiría “te quiero”
.


No puedo describir… cuanto me conmueve esta canción…

Un Abrazo Enorme.

Puertas.

Por: Mario Alberto Patiño Ramírez.

(A Alejandro Aura.)

Estamos llenos de actos vitales
pero ninguno como abrir la puerta.
Es casi como despertar o nacer…
! Es una esperanza ¡

Nos depara siempre hechos asombrosos.
Entran muchas cosas
de esas que estamos acostumbrados a querer:
la noche parda por ejemplo,
una canción melancólica que suena por ahí
o el mejor amigo.

Las puertas son como piernas femeninas;
en cuanto se abren…
! Ya no puede uno negarse a ellas ¡
Por eso no hay que cerrarlas…
ya se encargara de ello la muerte.


Para quienes tuvimos el placer y la dicha de ser alumnos y amigos del gran maestro Alberto Patiño, recordamos las platicas y anécdotas que contaba, alegremente, y con cierta nostalgia, sobre la amistad entre el y el maestro Alejandro Aura.

Alberto, que bellos sentimientos albergaste en tu corazón. ! Que amistad ¡. Que tus recuerdos y tus palabras no se pierdan ni se apodere de ello el viento.