Discurso Esquizofrénico: La Maquina que Borra Recuerdos.

Por: Ramm Erzengel.

Meditando por la noche con mi amiga soledad, me cuestione sobre la inexistencia de una maquina que pudiese borrar recuerdos, memorias, pasajes y tiempo…

Supuse que la existencia sería más amena si pudiésemos suprimir de nuestra mente ciertos recuerdos añejos, tristes y dañinos…, ¿a quién en esta Tierra no le apetecería eliminar ciertas cosas desagradables ya vividas?; si existe alguien quien no desee este capricho tan surrealista es porque no ha vivido lo suficiente.

No lo digo yo, pensadores y filósofos manifiestan que la existencia es una maldita cosa tras otra, que la vida misma se puede resumir en sufrimiento, en una suerte de Tragedia donde a algunos les toca más y a otros menos, sin que el criterio de un piadoso “Dios” se manifieste.

Me cuestione también en ese momento si estaríamos lejos de ese descubrimiento, de la inducción a la amnesia selectiva, de la desconexión y eliminación de ciertos elementos orgánicos que almacenan nuestros recuerdos, y me cuestione, ¿en qué parte de nuestro organismo los almacenamos?, EN VERDAD ¿los recuerdos son solo conexiones neuronales a través de fluidos y electricidad?; Es verdaderamente asombroso lo que sucede con ese liquido y esa electricidad entonces, pues los recuerdos no solo son imágenes transitorias en nuestra mente, los recuerdos son verdaderos viajes en el tiempo, los más vividos nos telétransportan a la situación que estamos recordando y nos hace revivir sentimientos, sensaciones, percepciones y cuestiones tales como volver a percibir un aroma, volver a sentir un tacto, volver a escuchar una voz que no proviene de un estimulo externo presente. Son mágicos los recuerdos cuando son genuinamente alegres, la re-experimentación de la alegría y la felicidad nos puede producir suspiros, sonrisas o una sensación de bienestar, pero no me cuestione esa noche por aquellos recuerdos de naturaleza benévola…

Así mismo, son verdaderas pesadillas, delirios aborrecibles, terribles experiencias los viajes en el tiempo mentales que nos transportan al lugar y momento en que fuimos heridos por los caprichos maquiavélicos de la vida. La mayoría de nosotros somos seres que no reparamos en la educación disciplinada de nuestro propio control mental, del control de nuestros impulsos, del control de nuestras emociones y sentimientos y eso nos lleva a veces, sin querer, a realizar esos viajes en el tiempo donde seremos una y otra vez lastimados, heridos y atormentados…, sin necesidad de la presencia de uno u otro ser…, ¿no es a caso nuestra mente una poderosa arma, una poderosa arma contra nosotros mismos?.

Los suicidas seguramente se ven atormentados por las lecciones que dan estos episódicos saltos hacia el pasado, aunque seguramente también son atormentados por el sobre-pensamiento y la proyección de sus expectativas en el futuro, desde mi punto de vista, son personas tan asombrosamente perceptivas que pueden asimilar como una esponja al liquido lo irritante y patético que puede resultar la vida, son seres atormentados por un Don que jamás solicitaron.

Respecto a los suicidas, ¿quién aprende de ellos?, ¿quién aprende de su visión, de sus percepciones, de sus sentimientos?. La muerte no permite que nos aleccionen en esas materias, algunos con sus escritos póstumos tratan de dar un mensaje pero resultan sumamente complejos de entender para las mentes comunes.

Entonces, ¿dónde esta esa maldita maquina?, quizás en un armatoste rustico y caricaturesco, que a través de un certero golpe que nos origine un trauma podremos lograr inducir la detención de las temibles teletransportaciones, y de todas, y de todo…, definitivamente no se encuentra ahí, ¿quizás en el uso de Drogas?, a algunos “científicos” se les paga para que se nos permita drogarnos, ¿la clave estará en la enajenación de la mente pudiéndonos valer de tanta basura mediática que consumimos a cada rato en nuestras redes sociales?, en el toxico y pantanosos facebook, en el cada vez más ridículo youtube, el perfecto mundo de instagram, o el violento sistema de Twitter… ¿m…?

¿En dónde puedo encontrar el remedio a estos juveniles males que me aquejan?

Confieso que de mis meditaciones nocturnas con mi amiga Soledad no resultan síntesis nada agradables, llegamos a la conclusión delirante de que efectivamente, en la enajenación se encuentra un método viable para detener esos viajes en el tiempo a falta de un control mental proveniente de practicas incomprensibles que tienen que ver con la espiritualidad, la cultivación de la mente a través de la lectura, la catarsis del Alma a través de la escritura o cualquier creación artística, la practica de algún deporte que nos incite pasión y el goce de la compañía de personas tan solitarias como nosotros que comprendan nuestros malestares intrínsecos y que aparezcan de vez en cuando para hacernos saber que en esta realidad psicótica no estamos solos y podemos ser comprendidos…, o acompañados…, o amados.

Revelo pues que es la enajenación, aquello a lo que nos debemos entregar, busquemos en la vida de otros lo que no encontramos en la nuestra, busquemos en los artistas más soeces la proyección de lo que podemos originar desde la calidad de nuestra misma creatividad, refugiémonos en las apariencias y promesas de los presentes cuentos modernos de hadas en donde se demuestra que el que más tiene más vale…, abandonémonos los unos a los otros, encerrémonos en la comodidad del narcisismo, la egolatría y la falsa compañía, aceptemos pues cualquier ser en nuestras vidas sin examen de corazón, mente o alma previo para no errar ejerciendo practicas discriminatorias y enorgullezcámonos de ello para lograr la máxima de todas las cosas, la falsa felicidad, la felicidad en apariencia.

Tomemos todos juntos ese camino y lograremos sonreír vaciamente en las fotos de nuestras selfies, podremos presumir nuestros alimentos a quien un carajo le importa o podremos hacer videos de nuestro interesante día a día, de algún reto en moda o de cualquier tema, quizas de un discurso de esquizofrenia.

Todo esto, hasta que llegue el bendito momento donde se invente la maquina que borra recuerdos, y podamos hacer nuestra existencia más liviana, más llevadera, sin soportar las piedras que nos hacen cargar ciertos recuerdos…, o hasta que llegue el día donde nos podamos apagar de un botón, todo esto para tener el máximo trofeo, aquel donde podremos hacer un “Post” diciendo que somos felices.


El anterior escrito no aplica a… personas enamoradas (por padecer de sus facultades mentales), que construyen, que edifican, que comparten, que se mejoran día a día, que son natural e intrínsecamente benévolas, a aquellas que no hacen un mal con su existencia, a aquellas que dan a otros algo sin esperar nada a cambio. A esas personas, las ultimas estrellas en esta obscura bóveda mi mas cariñoso y calido saludo gracias por su noble labor de inspirar la búsqueda de la felicidad real a través de lo humano.

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